viernes, 3 de marzo de 2017

Día de la naturaleza



Hoy 3 de Marzo que es el día mundial de la naturaleza me parece un buen momento para compartir uno de los objetivos fundamentales de esta comunidad llamada Mujeres de la Tierra, proponemos la reconexión con la naturaleza alineándonos con sus ciclos. Descubrir que esos ciclos nos rigen internamente a cada uno de nosotros y que reconocer esa relación dará balance y equilibrio a nuestro ser en todos los sentidos.
Estos ciclos forman parte del macro y el microcosmos, tenemos en la naturaleza: Ciclos de cultivo, Ciclos lunares, en las mujeres Ciclo menstrual, Ciclo de las estaciones, en nuestro organismo el ciclo del sueño, y la vida misma es un ciclo interminable de vida-muerte-vida.
Desde la antigüedad, las sociedades se han regido por calendarios que aparte de medir el tiempo significaban una representación simbólica de su cosmogonía, sus tradiciones y la sacralidad que ello conllevaba.
El tiempo “sagrado” era representado casi invariablemente en forma cíclica, de manera que cada ciclo fin e inicio de ciclo representaba un momento de regeneración, de comenzar de nuevo renovados.
En las culturas ancestrales como las Nórdicas, los Celtas, los nativos americanos, y pueblos prehispánicos, marcaban estos ciclos por las estaciones, de manera que se celebraban las “fiestas” más importantes justo en los equinoccios y en los solsticios.
Algunas de estas fiestas aún se conservan e incluso sobrevivieron a las conquistas sobre estos pueblos. Ejemplos de estos son las fiestas de pascua e incluso la navidad.
Los ciclos de la naturaleza eran muy importantes y regían a las sociedades porque en ellos está inmersa la supervivencia y la vida misma. Ya que los ciclos de cultivo marcaban parte importante de la alimentación y a su vez cada etapa del cultivo se vinculaba con las etapas de la vida que de alguna forma también está inmersa en un interminable ciclo de nacer, crecer, reproducirse y morir.
Es así que en estos ciclos encontraron una forma de transitar a cada estación creando un vínculo muy estrecho con la naturaleza, pues ella es la que da sustento y va marcando la pauta de cómo prepararse interiormente para cada etapa.
Con el desarrollo de las sociedades, todo se fue cubriendo de asfalto, las civilizaciones se fueron adaptando a las jornadas laborales, donde lo que marcaba los compases era la alarma de las fábricas y así hasta nuestros días, nos hemos ido desconectando esos ciclos que eran una brújula dentro de nuestra evolución, pues marcaban etapas de cambio y transformación.
De alguna forma esa evolución no ha parado, pues el impacto de la tecnología y los avances de la ciencia han hecho sociedades más longevas y ahora se pueden curar muchas enfermedades y eso es muy positivo; aunque de alguna manera eso ha impactado en una falta de consciencia sobre la idea de impermanencia, algunas veces llegamos a creer que somos infinitos y que nuestro paso por esta vida durará por siempre, vivimos en un mundo lineal, donde lo más importante es ser productivo y donde lo que da más valor al ser es trabajar duro para conseguir ser “exitoso” en una escala de valores que tienen que ver más con lo cuantitativo que con lo cualitativo. Cuánto ganas? Qué modelo es tu auto? Qué puesto tienes?
Hemos evolucionado tecnológicamente, pero en el área de lo humano a veces parece que el mundo ha tenido un grave retraso; mi opinión muy personal es que esto se debe a que hemos olvidado nuestro origen, estos ciclos que servían como guía son ahora algo tan ajeno que ya no nos consideramos parte de la naturaleza, esto no quiere decir que nos mudemos a una montaña y que vivamos como en el año 800, o que todos se conviertan en agricultores otra vez. Sino que por lo menos en lo existencial y en lo reflexivo nos permitamos hacer un trabajo de introspección sobre estos momentos o etapas, porque están en todas partes incluso se asemejan a las etapas de la vida del ser humano, aceptar cada ciclo es vital para tener calidad de vida; hoy en día es muy difícil para algunos transitar hacia la etapa de la senectud, pues estamos tan enfocados en la madurez y en la etapa de productividad que cuando esta fase termina nos sentimos ajenos y sin validez en este mundo. Hemos sobre valorado las etapas productivas que hemos quitado el poder de la sabiduría de los ancianos, así como el invierno la senectud nos invita a ir más lento tomando como enfoque la energía que nos da la experiencia y las enseñanzas recibidas. Seríamos una sociedad distinta si cada uno estuviera consciente del lugar que le corresponde en esta rueda de los ciclos.
Por eso es que Mujeres de la tierra se enfoca en estos ciclos vitales, porque es de suma importancia volver a conectar con nuestra naturaleza sabia, volver a conectar con nuestro cuerpo, con nuestra psiqué, con nuestro corazón; en los círculos de mujeres que guío la base son los ciclos lunares que tienen que ver con la fertilidad y la energía femenina; estos ciclos son un mapa que nos muestra la ruta que nos pide seguir nuestra naturaleza para estar en equilibrio. Estos ciclos están inmersos en otros ciclos y a la vez todo se encuentra interrelacionado: si soy consciente de mi mismo(a) y cuido de mí, a la vez estoy cuidando de la naturaleza; si cuido de la naturaleza también me estoy cuidando a mí.
 Somos parte del cosmos y ser consciente de esta conexión nos permite encontrar ese hilo que nos sostiene y nos guía hacia nuestra evolución.
Lili Moon.
Mujeres de la Tierra.
*Tu equilibrio en los ciclos de la naturaleza*


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